Padre de la Patria y libertador de Argentina, Chile y Perú. Una autoridad emblema de las luchas por la independencia. Sabedor e intelectual que no sólo dejó sus victorias militares sino que aportó principios y valores que a la efeméride no se deben olvidar.
Valeria Elías
RTS Medios
Se recuerda la muerte del Gral. José de San Martín ocurrida el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia. Más allá de su gesta libertadora, San Martín es una pieza fundamental en la construcción de nuestra identidad nacional. Rememorar su vida a partir de un nuevo aniversario de su muerte sirve para recordar lo que escuchamos en los actos escolares de la infancia, la narración que conformó la comunidad y que hay que pensar y reconsiderar en el camino hacia una patria justa, libre y soberana. Para rescartar sus principios y valores en RTS Medios conversamos con CPN Andrés Costamagna, miembro de la Asoc Sanmartiniana de Rafaela “Mario Colucci”, Expedicionario de los Andes (cruzó los Andes a lomo de mula por el paso del Portillo (Tupungato) 2009, el paso de los Patos (San Juan) 2011, descendió la cuesta de Chacabuco en Chile a Caballo para llegar al lugar de la batalla).
— ¿Cuál era la visión de San Martín respecto al ideal de Nación?
— San Martín tenía una visión mucho más amplia que la construcción de una Argentina aislada, que aún se llamaba Provincias Unidas del Río de la Plata.
Su primera prioridad era la independencia política: los pueblos americanos debían dejar de ser colonias y decidir su propio destino. Para él, la independencia argentina no podía consolidarse mientras Chile y Perú continuaran bajo dominio español. Por eso diseñó una estrategia continental: liberar Argentina, Chile y Perú.
Pero hay algo todavía más profundo: para San Martín, la Nación no debía estar al servicio de un caudillo o de una persona, sino de los pueblos.
Una frase suya lo sintetiza muy bien: «Hacer su independencia y dejar a su voluntad la elección de sus gobiernos». Esta fue agregada a la que define que jamás desenvainará su espada para rencillas internas, esto habla de la fortaleza que debía sostener la unión del pueblo libre
Por eso su concepto de Nación puede resumirse en cuatro ideas: Independencia: ningún poder extranjero debía decidir el destino de los pueblos. Libertad: la independencia tenía sentido porque debía permitir que las personas fueran libres. Unidad: las divisiones internas debilitaban el proyecto nacional y americano. Bien común: el interés de la Patria debía estar por encima de las ambiciones personales.
Y esto explica también su decisión después de Guayaquil: cuando entendió que su permanencia junto a Bolívar podía generar un conflicto perjudicial para la emancipación, prefirió retirarse antes que convertir la liberación americana en una disputa personal por el poder.
— ¿Cuáles eran sus valores patrióticos?
—Si tuviéramos que construir un «código sanmartiniano», podríamos identificar estos valores: Patriotismo: La Patria estaba por encima del interés individual. Su vida militar estuvo orientada a conseguir la independencia y no a construir un poder personal. Libertad: Fue probablemente el valor central de su pensamiento. La independencia no era implemente cambiar de gobernante: significaba que los pueblos pudieran determinar su propio destino «¡Seamos libres, lo demás no importa nada! ¡Pregonaba en las batallas!»
Unidad: Comprendió que las divisiones entre los pueblos americanos favorecían al enemigo. Su proyecto fue continental y no exclusivamente local. Coraje: No solamente entendido como valentía física, sino como capacidad de tomar decisiones difíciles y sostenerlas. Disciplina: La organización, el esfuerzo y la preparación fueron fundamentales en su concepción militar y personal. Honestidad: San Martín construyó una imagen de autoridad basada más en el ejemplo. Austeridad: vivió una vida totalmente alejada del lujo, el cual despreciaba e inculcaba a que lo hagan porque era mal consejero. Respeto: Especialmente hacia los pueblos y hacia quienes pensaban diferente. Su objetivo era la emancipación, no imponer indefinidamente un gobierno propio. Desinterés personal: Quizás uno de sus rasgos más interesantes: no confundió el servicio a la Patria con la búsqueda del poder.
—¿Qué principios sostuvo hasta su muerte?
—Sus ideas lo representan como padre fundador de la patria como muchos autores lo nombran y se encargó de transmitirlas más allá de su vida como militar, también en el exilio estuvo incansablemente abocado a transmitir sus ideales: La independencia era irrenunciable, no concebía un futuro americano sometido a una potencia extranjera. La libertad debía ser el objetivo final: La guerra era un medio; la libertad de los pueblos era el fin. La Patria estaba por encima de los intereses personales: Esto explica incluso su renuncia al protagonismo político. No quería transformar la liberación en una lucha por el poder: Después de cumplir su misión militar, dejó que los pueblos decidieran su organización política. La unidad era indispensable: La fragmentación y las luchas internas podían destruir lo que se había conseguido frente al enemigo externo. El ejemplo personal era fundamental: Para San Martín, un dirigente no podía exigir a los demás aquello que él mismo no estaba dispuesto a cumplir.
En ese sentido, hay una diferencia importante entre «sanmartiniano» y simple patriotismo: no se trata solamente de amar a la Patria, sino de poner el interés de la Patria por encima del ego, del beneficio personal y de la disputa por el poder.
—¿Por qué escribió sus Máximas y cuánto impactaron en el tiempo?
—Las Máximas para Merceditas fueron escritas por San Martín en 1825, cuando su hija Mercedes era todavía muy joven. No fueron escritas como un tratado político ni como un programa para gobernar una Nación. Fueron, ante todo, «consejos de un padre para formar moralmente a su hija». Y ahí está justamente su enorme importancia. San Martín había pasado gran parte de su vida formando soldados y organizando ejércitos.
En las Máximas hace algo diferente: intenta «formar a una persona».
Entre los principios que transmitió aparecen: Humanizar el carácter y mostrarse sensible aun con los insectos. Inspirar amor a la verdad y odio a la mentira. Estimular en Mercedes la caridad con los pobres. Respeto sobre la propiedad ajena. Acostumbrarla a guardar un secreto. Inspirar sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones. Dulzura con los criados, pobres y viejos. Que hable poco y lo preciso. Acostumbrarla a estar formal en la mesa. Amor al aseo y desprecio al lujo. Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.
Es decir, las Máximas muestran que para San Martín la construcción de una Nación no dependía solamente de ganar batallas o conseguir la independencia, también había que formar buenos ciudadanos. Y por eso tuvieron una proyección enorme con el paso del tiempo. Las generaciones posteriores las transformaron en una especie de síntesis del pensamiento moral sanmartiniano. Hoy podemos reflejar en eso en el contexto actual y siguen teniendo una actualidad sorprendente
“Creo que la mejor manera de entender a San Martín es esta: San Martín no pensaba solamente en cómo liberar una Nación; pensaba en qué clase de ciudadanos debían construirla. Por eso hay una continuidad entre su campaña militar y las Máximas: Independencia – Libertad – Nación – Ciudadanía – Conducta personal. Primero había que liberar los pueblos. Después había que permitirles elegir su destino.
Y finalmente había que formar ciudadanos capaces de vivir en libertad. Esa es probablemente la razón por la que su figura sigue teniendo tanta vigencia: su legado no quedó limitado a una batalla o a una fecha histórica; se convirtió en un modelo de conducta pública y personal. Incluso hoy las instituciones argentinas continúan identificando los valores sanmartinianos con soberanía, libertad, servicio, disciplina, ética y compromiso con la Patria”, remarcó en el cierre de su reflexión.
Fuente: RTS Noticias