Narcisismo: El nombre del abuso y el maltrato 

En las redes sociales se habla mucho de este trastorno de la personalidad, pero el narcisismo en sí no es solo un día de mal humor o un chiste violento. Tampoco debe confundirse con un mal carácter. Un profesional debe diagnosticar este patrón.

Valeria Elías

RTS Medios

Un trastorno mental ganó popularidad en las redes, Trastorno de la personalidad narcisista, es una característica que no se puede tomar a la ligera, debe ser diagnosticado por un profesional de la salud. También existen rasgos narcisistas en las personalidades que son, como todos los rasgos, alguna característica que se replica del trastorno, lo que no lleva a un diagnóstico profesional. La personalidad narcisista no es una compañía deseable para personalidades de altas capacidades o de grandes sensibilidades, hay puntos importantes a tener en cuenta en esta patología. 

 

 

Pilu Zapico (@pilu_zapico) es psicoterapeuta mexicana, experta en comportamiento humano e inteligencia emocional, docente universitaria y conferencista. Desde hace más de 20 años estudia cómo las emociones, el trauma y los patrones psicológicos influyen en las decisiones humanas. Es especialista en trauma, dependencia emocional y trastornos de la personalidad, y ha desarrollado programas de intervención psicológica orientados a la reconstrucción emocional, el fortalecimiento de la autoestima y el desarrollo del máximo potencial de las personas. En una entrevista exclusiva con RTS Medios la experta explicó cuestiones relevantes. 

 

 

— ¿Qué diferencia hay entre el Trastorno de la Personalidad Narcisista y una persona con rasgos narcisistas?

 

 

—El Trastorno de la Personalidad Narcisista está caracterizado por un patrón persistente de grandiosidad, una necesidad excesiva de admiración y una dificultad importante para reconocer, comprender y responder adecuadamente a las necesidades y emociones de los demás.

En cambio, una persona con rasgos narcisistas puede presentar algunas de estas características sin que formen parte de un patrón lo suficientemente amplio, intenso y persistente como para hablar de un trastorno de la personalidad.

Un rasgo es una característica de personalidad. Todos podemos presentar determinados rasgos en mayor o menor medida, pero eso, por sí solo, no significa que exista un trastorno de la personalidad.

Es importante aclarar algo: una persona no necesita tener un Trastorno de la Personalidad Narcisista para generar un profundo daño emocional. Quienes presentan rasgos narcisistas también pueden establecer relaciones marcadas por la manipulación, el control, la invalidación emocional o la falta de empatía, afectando seriamente la autoestima, la estabilidad emocional y el bienestar de quienes conviven con ellos.

La diferencia entre hablar de un trastorno y hablar de rasgos no está en minimizar el sufrimiento de quien vive esa relación, sino en utilizar los términos clínicos de manera adecuada. En ambos casos puede existir un impacto psicológico importante, y ese impacto merece ser reconocido y atendido.

 

 

— ¿Cómo se diagnostican estas cuestiones y quién debe hacerlo?

 

 

—El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mental con formación clínica, mediante una evaluación integral.

Se analiza la historia de vida de la persona, la forma en que se relaciona, cómo funciona en distintos ámbitos de su vida y si ese patrón psicológico ha permanecido estable a lo largo del tiempo.

 

 

—¿Se puede vivir con un narcisista? ¿Cómo se maneja esa situación?

 

 

—Sí, es posible vivir con una persona con rasgos narcisistas o incluso con un Trastorno de la Personalidad Narcisista. La pregunta realmente importante es cómo está impactando esa relación en tu salud mental y en tu calidad de vida.

No todas las personas con rasgos narcisistas establecen relaciones destructivas. Sin embargo, cuando la relación está marcada por la manipulación, el control, la descalificación constante, el gaslighting (una forma de manipulación psicológica) o cualquier otra forma de violencia psicológica, la autoestima y la estabilidad emocional de la otra persona pueden verse profundamente afectadas.

Lo primero es identificar que esa dinámica no es sana. Después, hay que aprender a establecer límites claros y mantenerlos, fortalecer la autoestima y buscar apoyo profesional cuando la relación comienza a afectar a tu bienestar emocional.

Si además existe violencia psicológica, económica, física o de cualquier otro tipo, también es importante buscar la orientación legal correspondiente para proteger tus derechos y tu seguridad.

Muchas personas pasan años intentando cambiar a la otra persona o esperando recibir el cariño, el reconocimiento o la validación que necesitan. Pero el verdadero cambio empieza cuando dejamos de preguntarnos cómo hacer que el otro cambie y empezamos a preguntarnos qué necesitamos nosotros para recuperar nuestra tranquilidad, nuestra autoestima y nuestra salud mental.

—¿Hay diferencia entre padres y madres narcisistas?


—Sí, puede haber algunas diferencias en la forma en que se relacionan con sus hijos, aunque no es una regla y cada caso es distinto.

En algunos padres con rasgos narcisistas puede predominar más el control, la exigencia, el rendimiento o la idea de que el valor de sus hijos depende de sus logros.

En algunas madres con rasgos narcisistas puede observarse con mayor frecuencia una relación basada en el control emocional, la culpa, la manipulación afectiva o la dificultad para reconocer a sus hijos como personas independientes, viéndolos más como una extensión de ellas mismas.

Pero lo verdaderamente importante no es si se trata del padre o de la madre, sino el impacto que esa forma de relacionarse tiene en los hijos.

Muchos hijos de padres con rasgos narcisistas crecen sintiendo que solo valen cuando complacen a los demás, cumplen expectativas o evitan los conflictos. Y eso puede acompañarlos hasta la vida adulta, manifestándose en baja autoestima, ansiedad, dificultad para poner límites o relaciones de dependencia emocional.


Consejos para quienes tienen padres con rasgos narcisistas


Lo primero es entender que no puedes cambiar la personalidad de tus padres. Lo que sí puedes cambiar es la forma en la que te relacionas con ellos.

Algunas recomendaciones son:

  • Deja de buscar constantemente su aprobación o validación.
  • Aprende a poner límites claros, aunque al principio te genera culpa.
  • No sientas que tienes que responder a cada crítica, provocación o intento de manipulación.
  • Construye una vida, una identidad y una autoestima que no dependan de la relación con ellos.
  • Si esa relación ha dejado heridas emocionales, busca ayuda psicológica para trabajarlas.
  • Y si existe cualquier tipo de violencia o abuso, tu seguridad física y emocional siempre debe ser la prioridad.

Poner límites no significa dejar de querer a los padres. Significa dejar de normalizar conductas que lastiman y empezar a cuidar también de uno mismo.

No todas las personas difíciles son narcisistas y no todas las personas con rasgos narcisistas tienen un Trastorno de la Personalidad Narcisista. Más allá de una etiqueta, lo verdaderamente importante es preguntarnos cómo nos sentimos dentro de esa relación.

Si una relación afecta constantemente la autoestima, la tranquilidad, la salud mental o la calidad de vida, es momento de prestar atención. Porque, al final, comprender cómo funciona la otra persona no es para justificar; es para tomar mejores decisiones, protegernos y construir relaciones más sanas.

Fuente: RTS Noticias