El bono demográfico y la economía del cuidado: desafíos y oportunidades ante la baja de la natalidad

Los cambios en la tasa de nacimientos y el aumento en la esperanza de vida anticipan un escenario de envejecimiento poblacional en Argentina. En este contexto, la economista Luisina Logiodice analiza los desafíos que se abren para el desarrollo, el mercado laboral y la organización social del cuidado.

Marina Zavala

RTS Medios

En los últimos dos años, Argentina atravesó una aceleración de dos procesos demográficos: la caída de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida. En conjunto, estas transformaciones proyectan un nuevo escenario marcado por el envejecimiento poblacional y abren interrogantes sociales, económicos y laborales de cara a las próximas décadas.

 

Sobre estos desafíos, la economista y magíster en Género, Sociedad y Políticas Luisina Logiodice advirtió, en diálogo con RTS Medios, que “Argentina todavía no está en una situación de envejecimiento poblacional consolidado, pero sí empezamos a ver síntomas de que hacia eso vamos”. 

 

Además, la investigadora señaló que algunas proyecciones de Naciones Unidas estiman que el país podría ingresar en una etapa de envejecimiento poblacional más consolidada hacia la década de 2040.

 

El bono demográfico: una ventana de oportunidad

La transición demográfica abre una pregunta central de cara al futuro: qué relación habrá entre la población que trabaja y genera ingresos y aquella que requiere mayores cuidados y acompañamiento.

 

“Hablamos de población inactiva cuando nos referimos principalmente a las infancias, adolescencias y personas adultas mayores. Son grupos poblacionales que requieren, de algún modo, del sostén de la población económicamente activa: aquellas personas que están en condiciones de trabajar, producir y generar ingresos. Es ahí donde aparece la idea del bono demográfico”, explicó  Luisina Logiodice.

 

El concepto refiere a una etapa en la que una sociedad todavía hay más personas en edad de trabajar que población dependiente. En otras palabras: más gente disponible para cuidar, producir y generar riqueza. El desafío aparece cuando esa relación se invierte, crece la cantidad de personas que requieren cuidados y disminuye la de personas disponibles para hacerse cargo de ellos.

 

“El desarrollo no está vinculado únicamente a la cantidad de población que tiene una sociedad. Hay países menos poblados que Argentina que están mucho más desarrollados. La pregunta es cómo aprovechamos estratégicamente este momento para dar un salto al desarrollo y que el envejecimiento poblacional no nos encuentre en una situación de mayores dificultades”, reflexionó la economista.

 

La organización social del cuidado y las nuevas demandas

Otro de los grandes desafíos que plantean los cambios demográficos tiene que ver con cómo se distribuyen las tareas de cuidado en una sociedad. Cuando se habla de cuidados no se hace referencia solamente a criar hijos o acompañar personas mayores. También incluye tareas cotidianas que sostienen la vida diaria, como cocinar, limpiar o asistir a personas dependientes.

 

Estas tareas pueden recaer en las familias, pero también involucran al Estado, al mercado, servicios privados y organizaciones comunitarias. Todo ese entramado conforma lo que especialistas denominan organización social del cuidado.

 

“Actualmente la organización social de los cuidados está muy desequilibrada porque hay una gran carga sobre los hogares y particularmente sobre las mujeres. Las responsabilidades de cuidado muchas veces operan como una barrera para acceder y sostenerse en el mercado laboral. Necesitamos pensar la organización social de los cuidados para ganar autonomía económica para las mujeres y disidencias”, señala Logiodice.

 

“Sabemos que las demandas de cuidado van a mutar. Hoy están más vinculadas a las infancias, pero a medida que avance el envejecimiento poblacional va a crecer la demanda de cuidados para personas adultas mayores. Eso va a generar una mayor presión sobre el sistema de salud, las pensiones y la seguridad social”, agrega.

 

Frente a este escenario, la economista plantea la necesidad de proyectar políticas públicas capaces de responder a las nuevas demandas de cuidado. En este sentido, destaca la importancia de recuperar experiencias desarrolladas en otros países, fortalecer las investigaciones que ya existen sobre el tema y pensar estrategias adaptadas a nuestros contextos.

Fuente: RTS Medios