La localidad del departamento General Obligado tiene menos de 800 habitantes y una vida marcada por el trabajo rural, la educación y las actividades sociales. Vecinos, docentes y representantes de instituciones contaron cómo es vivir en uno de los pequeños pueblos del norte provincial.
El Arazá, ubicado a 30 kilómetros al oeste de Reconquista sobre la ruta 40S, es una comuna del departamento General Obligado que nació oficialmente el 11 de agosto de 1960 y que, según el último censo, cuenta con 788 habitantes. Con una fuerte identidad rural, la localidad sostiene gran parte de su vida social a través de instituciones educativas, religiosas, deportivas y culturales.
El presidente comunal, José Luis Casalis, explicó que la comunidad está integrada en gran medida por familias vinculadas al trabajo agropecuario. “Somos una comunidad que vive de la zona agrícola y ganadera. Mucha gente trabaja en el campo y vuelve todos los días al pueblo”, señaló.
Entre los espacios centrales de la vida cotidiana aparece el club Newcastle Boys, fundado en 1947 y próximo a cumplir 80 años. La institución funciona como punto de encuentro para actividades deportivas y recreativas. También se destaca la comparsa local, nacida hace más de una década y convertida en uno de los símbolos culturales del pueblo.
La educación ocupa un lugar importante dentro de la comunidad. La secundaria comparte edificio con la escuela primaria y recibe a unos 70 estudiantes. Además, vecinos adultos retomaron sus estudios a través de programas de terminalidad educativa. En 2024, tres de los egresados más longevos del departamento terminaron sus estudios en la localidad.
Las iglesias, el centro de jubilados y distintas organizaciones sociales también forman parte de la vida diaria de El Arazá. El centro de jubilados cumplirá 11 años y reúne tanto a personas retiradas como a vecinos que participan de las actividades comunitarias.
Durante el informe televisivo, distintos habitantes definieron a El Arazá como “el lugar en el mundo” donde eligieron vivir y formar sus familias. La tranquilidad, el vínculo entre vecinos y la cercanía entre el campo y el pueblo aparecieron como algunas de las características más valoradas por quienes viven allí.
Fuente: RTS Medios