Más de la mitad de los adolescentes argentinos no sabe cómo imagina su futuro laboral

Un informe de Argentinos por la Educación reveló que el 52 % de los estudiantes no logra proyectarse laboralmente a los 30 años. El nivel de incertidumbre es mayor entre jóvenes de sectores vulnerables y con bajo rendimiento escolar.

Un informe de la organización Argentinos por la Educación advirtió que más de la mitad de los adolescentes argentinos no sabe cómo imagina su futuro laboral. El estudio, elaborado a partir de las pruebas PISA, mostró además que la incertidumbre creció de manera sostenida en los últimos años y afecta con mayor intensidad a estudiantes de sectores vulnerables.

En diálogo con RTS Medios, Pablo Mainer explicó que el relevamiento se basó en una pregunta concreta realizada a jóvenes de 15 años sobre cómo se imaginan trabajando a los 30 años.

“Estamos en un 52 % de lo que podríamos decir incertidumbre, es decir, no saben”, señaló. Además, indicó que Argentina es uno de los países donde más creció este indicador entre 2018 y 2022.

Diferencias sociales y educativas

El informe también mostró fuertes desigualdades según el contexto socioeconómico. Entre los estudiantes de sectores más pobres, el porcentaje de incertidumbre asciende al 59 %, mientras que en los sectores de mayores ingresos baja al 39 %.

“Hay ahí un factor social de contexto que modifica estas expectativas”, sostuvo Mainer.

La investigación detectó además una relación entre desempeño escolar y proyección laboral. Entre quienes presentan mayores dificultades educativas, la incertidumbre alcanza el 56 %, mientras que en los estudiantes con mejor rendimiento desciende al 38 %.

“Hay una conexión entre el aprendizaje y justamente ese proyecto de vida. Por lo tanto, la escuela sigue teniendo un rol muy importante para eso”, afirmó.

El impacto del contexto económico

Mainer consideró que el escenario económico y social podría profundizar aún más estos niveles de incertidumbre en los próximos años. Según explicó, los cambios acelerados en el mundo laboral y las dificultades económicas generan un clima general de inestabilidad que afecta especialmente a los jóvenes.

“Seis de cada diez chicos de quinto año de secundaria dicen considerar no tener los recursos para seguir estudiando”, detalló.

En ese sentido, señaló que existe una fuerte distancia entre las expectativas y las posibilidades reales de acceso a estudios superiores. Aunque el 85 % de los estudiantes asegura querer continuar estudiando, sólo cuatro de cada diez efectivamente lo hace luego de terminar la secundaria.

“La expectativa versus la realidad es muy dispar y eso obviamente va generando un clima en que los chicos bajan sus expectativas de futuro”, indicó.

El rol de la escuela

El especialista planteó que uno de los desafíos centrales es fortalecer la orientación vocacional y ampliar el conocimiento de los estudiantes sobre las posibilidades laborales existentes.

Según explicó, quienes sí logran proyectarse suelen concentrarse en carreras tradicionales. Las mujeres mencionan principalmente profesiones vinculadas a la salud, la docencia y lo social, mientras que los varones se inclinan por ingenierías y carreras técnicas.

Además, señaló que un 11 % menciona profesiones deportivas, como futbolista profesional.

“Comparándolo con otros países, los chicos responden mucho más variado este abanico laboral”, sostuvo.

Finalmente, Mainer remarcó la necesidad de que la escuela vuelva a conectarse con los proyectos de vida de los estudiantes. “Poder trabajar por proyectos y más relacionados con su comunidad permite que los chicos despierten diferentes intereses y puedan pensar un futuro”, concluyó.

 

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Una publicación compartida por RTS Medios (@rtsmedios)

Fuente: RTS Medios