Corina Rodríguez Enríquez: “La reforma laboral afecta más a mujeres y disidencias porque parten de una situación de mayor debilidad”

La economista feminista analizó el impacto de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Señaló que profundiza desigualdades de género, deteriora condiciones de trabajo y agrava la crisis de cuidados en los hogares.

La economista feminista Corina Rodríguez Enríquez cuestionó la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y sostuvo que lejos de modernizar el mercado de trabajo implica un retroceso en derechos laborales, con un impacto especialmente negativo sobre mujeres y disidencias.

En diálogo con RTS Medios, Rodríguez Enríquez afirmó que la iniciativa “se presentó como una ley de modernización laboral y en realidad cuando la estudiamos es una ley regresiva”. Según explicó, “en lugar de modernizar los estatutos laborales nos lleva hacia atrás porque opera sobre los derechos laborales y sobre dimensiones esenciales de la organización del trabajo”.

El impacto sobre mujeres y disidencias

La especialista remarcó que la reforma afecta aspectos centrales como “el tiempo de trabajo, la posibilidad de organización de los trabajadores y trabajadoras y las instancias de negociación”. En ese sentido, sostuvo que las consecuencias recaen con mayor fuerza sobre quienes ya ocupan posiciones más vulnerables dentro del mercado laboral.

“Las mujeres y las disidencias tienen una situación desaventajada en el mercado laboral”, indicó. Y agregó: “Nos cuesta más participar, cuando participamos lo hacemos en mayor medida en empleos más precarios, nos cuesta poder trabajar tiempo completo y percibimos menores remuneraciones”.

Rodríguez Enríquez señaló que una verdadera modernización laboral debería haber incorporado políticas vinculadas al cuidado. “Si hubiesen querido hacer una ley que modernizara, lo que necesitábamos eran instituciones que regularan las cuestiones del cuidado en el marco de las relaciones laborales”, afirmó.

En esa línea, sostuvo que “si hay algo que las mujeres necesitamos para poder tener una inserción más firme en el mercado laboral es resolver la cuestión de las responsabilidades domésticas y de cuidado”. Sin embargo, cuestionó que la reforma “no trae nada en ese sentido” y que incluso “obtura pequeños avances o propuestas que había en materia de regulación de los nuevos tipos de empleo”.

Cambios en las condiciones laborales y el derecho a huelga

La economista también advirtió sobre modificaciones vinculadas a las jornadas laborales y a las negociaciones entre empleadores y trabajadores. “La reforma arbitra sobre los tiempos de trabajo pero en un sentido de facilitar la extensión de la jornada laboral y de controlar el tiempo de descanso de los trabajadores y las trabajadoras”, explicó.

Además, sostuvo que la normativa “lleva las negociaciones entre la parte empleadora y la parte trabajadora al nivel más individual” y eso “es siempre peor cuando hay una asimetría de poder entre las partes”.

Sobre las restricciones al derecho a huelga, señaló que muchas de las actividades consideradas esenciales por la reforma corresponden a sectores con fuerte presencia femenina. “La educación y la salud son actividades feminizadas y es un mecanismo claramente de restricción del derecho a huelga”, expresó.

La crisis de cuidados y el endeudamiento de los hogares

Rodríguez Enríquez vinculó además la reforma laboral con otras políticas impulsadas por el Gobierno nacional en materia social y de género. “La agenda de los cuidados en Argentina había conseguido cierto avance y habíamos podido demostrar cómo la organización social de los cuidados reproduce desigualdades”, indicó.

En ese contexto, afirmó que el recorte de políticas públicas y servicios esenciales incrementa el trabajo no remunerado que realizan las mujeres. “Recortar prestaciones para las personas con discapacidad, empobrecer los servicios de salud y educación es sumar más trabajo no remunerado en las espaldas de las mujeres”, sostuvo.

Finalmente, alertó sobre el crecimiento del endeudamiento de los hogares, especialmente aquellos encabezados por mujeres. “Los hogares comandados por mujeres y los hogares más pobres están crecientemente endeudados y cada vez se les hace más difícil pagar”, afirmó.

Para la economista, el deterioro salarial, la pérdida de poder adquisitivo y el retiro del Estado en áreas sensibles obligan a las familias a resolver cada vez más necesidades a través del mercado. “Si los ingresos son bajos y tenemos que comprar todo lo que necesitamos, lo único que nos queda es endeudarnos”, concluyó.

 

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Una publicación compartida por RTS Medios (@rtsmedios)

Fuente: RTS Medios