La seguridad vial y la velocidad recomendada

Transitar por una calle interna no requiere la misma velocidad que una avenida o ruta. Hay diferentes normas y regulaciones en cuanto a cómo se debe manejar en las diferentes vías de tránsito vehícular. Franco Romanello, de la Asociación Civil Factor Vial, explicó los límites de velocidad. 

Valeria Elías

RTS Medios

Los siniestros viales en muchos casos se dan por el incumplimiento de las normas establecidas por los organismos competentes. Descuidos, imprudencias, excesos son un factor clave para que un hecho pueda acaecer, los excesos de velocidad, así como la disminución abrupta de la misma son factores que influyen en colisiones innecesarias. Franco Romanello integrante de la Asociación Civil Factor Vial, compartió las regulaciones establecidas para mantener un tránsito y un tráfico rodeando y sin disturbios.


En este sentido, el entrevistado comenzó aclarando: “Como especialista en seguridad y educación vial, y junto a un gran equipo, trabajamos diariamente analizando los factores que intervienen en la movilidad urbana, más precisamente en la prevención de siniestros viales. Responder a estas preguntas nos permite clarificar dudas frecuentes sobre velocidades, prioridades y el uso correcto en la vía pública. Desde la Asociación Civil Factor Vial, buscamos aportar herramientas técnicas y normativas precisas para reducir la siniestralidad y mejorar la calidad de vida en nuestra capital y la provincia”.


El compromiso con la velocidad –continúa diciendo– es una cuestión de actitud y atención. Vamos a repasar los puntos más importantes: 


  • Avenidas: La máxima es 60 km/h, salvo que haya cartelería específica que establezca otra velocidad, pero desde nuestra visión, es un límite, no una meta. En tramos con alta densidad peatonal o cercanía a centros comerciales y establecimientos educativos, la convivencia vial exige circular a una velocidad que nos permita reaccionar ante lo imprevisto.
  • Calles internas: La máxima es 40 km/h, bajando a 30 km/h en cada bocacalle. Reducir la velocidad en el interior de los barrios es proteger al vecino, al niño que juega y al adulto mayor que cruza. La calle es un espacio compartido, no una pista de carreras.
  • Rutas y autopistas: El rango va de los 110 km/h a 130 km/h (según la vía). Sin embargo, el compromiso vial implica adaptar la velocidad a las condiciones climáticas y del entorno. Cabe destacar que el exceso de velocidad es el principal factor de riesgo: a mayor velocidad, menor es el campo visual y mayor la energía del impacto ante un choque.

  • Emergencias en particulares: En este caso, el vehículo se transforma en un «móvil de emergencia» cuando la situación así lo requiera, debe usar balizas, bocina y mostrar de vez en cuando un pañuelo blanco, pero esto no otorga inmunidad. Porque aquí, la premisa es: una emergencia no se soluciona provocando otra. En este sentido, la velocidad debe ser controlada para asegurar que el vehículo llegue a destino sin causar un siniestro en el camino.

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Fuente: RTS Noticias